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Justo José de Urquiza

10 abril, 2020
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Militar y político, fue jefe legislativo de Entre Ríos, pionero del Partido Federal y Presidente de la Confederación Argentina en algún punto del rango de 1854 y 1860.

En la década de 1820 fue elegido como diputado en el congreso común por los ocupantes de Concepción del Uruguay. Impulsó la resistencia a la Constitución Argentina de 1826, que fue rechazada por su zona. A partir de 1828 fue oficial militar y ciudadano regular de Concepción del Uruguay.

Acompañó la cruzada militar que llevaría a Pascual Echagüe a la gobernación de Entre Ríos. Urquiza fue designado administrador de toda la ribera del río Uruguay, con el cargo de coronel. Simultáneamente, floreció como terrateniente y agente y construyó un sistema de ayuda política.

El 15 de diciembre de 1841, el cuerpo legislativo eligió a Justo José de Urquiza como Gobernador de Entre Ríos.

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En correspondencia con su inicio masónico (1847), se produjo en Urquiza una sólida diferencia de disposición en su visión como gobernante y estadista, incluso se rodeó de nuevos colegas. Representó desde Concepción del Uruguay, participó efectivamente en las batallas de Corrientes y del Uruguay, amplió la cría de vacas, defendió el establecimiento de saladeros de carne de buey, hizo que todos los trabajadores provinciales solicitaran la lapapeleta de conchabo, mejoró las calles y los puertos, introdujo procesos de agua y ayudó a la fundación de pequeños negocios. Practicó un poder policial excepcionalmente viable para el mantenimiento de la solicitud, la contabilidad obtuvo una oscura exactitud bajo el frente de un control monetario limpio, disminuyó el uso abierto y tuvo la financiación de los costos y el salario distribuido mes a mes en los periódicos.

En cuanto a la instrucción, estableció nuevas escuelas abiertas esenciales y opcionales. Durante su mandato se distribuyeron tres periódicos al mismo tiempo, se crearon teatros, escuelas opcionales para señoritas y bibliotecas abiertas, se acogió a viajeros de renombre, entre ellos Pedro Ferré, Manuel Leiva, Nicasio Oroño y Marcos Sastre, y se sumó a la obtención de la sede y el diseño de la Logia Jorge Washington en Concepción, Uruguay. El Consejo Supremo de la República Oriental del Uruguay le concedió el decimoctavo grado de masonería.

A mediados de 1850, cuando el bloqueado Montevideo iba a caer, el Imperio de Brasil eligió ayudar a los asaltados. En consecuencia, Rosas impulsó la guerra contra el Imperio y nombró a Urquiza como líder de las tareas militares, enviándole armas y fortificaciones.

En todo caso, en enero de 1851 apareció un informe en el periódico La Regeneración de Concepción del Uruguay titulado El año 1851 que demostraba el inicio de la ruptura de Urquiza con Rosas.

El 1 de mayo de 1851 se informó del Pronunciamiento de Urquiza, según el cual la asamblea de Entre Ríos reconocía las abdicaciones reiteradas de Rosas de la gobernación de Buenos Aires y de permanecer a la cabeza de las relaciones remotas. Además, continuó el tratamiento del enfoque exterior y de guerra de la región y sustituyó los informes “Que los salvajes unitarios estiren la pata” por “Que los adversarios de la asociación nacional muerdan el polvo”.

Corrientes fue la principal región que defendió el pronunciamiento. Rápidamente, Entre Ríos consintió en un acuerdo con la legislatura de Montevideo y el Imperio de Brasil para derrocar a Oribe, llamar con la expectativa de decisiones halagadoras en todo el dominio uruguayo, y enfrentar a Rosas.

Urquiza acumuló en Entre Ríos el “Enorme Ejército”, con soldados cercanos, Corrientes, exiliados unitarios, los combatientes argentinos del ataque a Montevideo, unidades “rojas” de la fuerza armada uruguaya y tropas del Imperio. Rosas []esperó a Urquiza cerca de su campamento en Santos Lugares. Las dos fuerzas armadas se reunieron el 3 de febrero de 1852 en la escaramuza de Caseros. En un par de horas el triunfo fue para Urquiza, Rosas fue desterrado a Inglaterra, Urquiza aceptó el gobierno de Buenos Aires y designó como representante al hermano masón Vicente López y Planes. Inmediatamente envió a Bernardo de Irigoyen, también hermano masón, al interior con la reunión estratégica con los jefes comunes y les dio la bienvenida a una reunión de gobernadores en San Nicolás de los Arroyos. La reunión se produjo en los últimos largos tramos del mes de mayo, se consintió en celebrar un Congreso Constituyente en Santa Fe con dos designados por cada región y se concedió a Urquiza la situación de Director Provisional de la Confederación.

El órgano de gobierno de Buenos Aires desestimó el Acuerdo, Urquiza disolvió el órgano legislativo.

El Congreso se reunió sin la cercanía de Buenos Aires, y aprobó una Constitución gubernamental y liberal, ajustada por José Benjamín Gorostiaga a partir del compromiso del hermano albañil Juan Bautista Alberdi contenido en su documento Bases y propósitos del despegue de la asociación política de la República Argentina (1852). Además, percibió el impacto de la Constitución de los Estados Unidos y la Constitución Argentina de 1826.

El 1º de mayo de 1853, la Carta Magna fue refrendada y juramentada el 9 de julio en todas las capitales comunes.

El Congreso Constituyente asumió la responsabilidad del Poder Legislativo, asignó a Paraná como capital de la República hasta la unión de Buenos Aires y afirmó un acuerdo con Francia e Inglaterra para la libre ruta de los arroyos.

En marzo del año siguiente, los Colegios Electorales de las zonas eligieron a Urquiza como Presidente de la Confederación Argentina, acompañado por Salvador María del Carril, hermano masón, organizador de la Logia Nº 33 de San Juan de la Frontera, como Vicepresidente. Se pusieron manos a la obra el 1 de mayo de 1854.

Urquiza organizó la instrucción, el establecimiento de tribunales oficiales, nacionalizó además el Colegio y la Universidad de Córdoba y el Colegio de Concepción del Uruguay, introdujo emprendimientos para el desarrollo de un ferrocarril a Córdoba, levantó estructuras abiertas en Paraná, e inició el establecimiento de provincias rurales de trabajadores en Entre Ríos y el resto de la nación. Buenos Aires se aisló de la Confederación.

Juan B. Alberdi fue destinado a Europa, donde estableció relaciones sentidas y logró el reconocimiento de la autonomía de Argentina por parte de España.

El acuerdo monetario elaborado por Mariano Fragueiro, el Primer Ministro de Economía de la Confederación, no dio los resultados normales. De esta manera, el gobierno de Urquiza contrató anticipos en el extranjero, en particular del banco del Barón de Mauá de Brasil. Como la circunstancia no mejoró, se autorizó la ley de “derechos diferenciales” para apoyar el paso del intercambio a distancia legítimamente a través de los puertos de la Confederación, en particular a través de Rosario.

Tras cinco años de mandato de Urquiza, Buenos Aires se opuso a la Confederación. En 1859 fue asesinado el pionero sanjuanino Nazario Benavídez, Urquiza pidió el abandono de los asesinos profesionales y el gobierno de Buenos Aires intercedió.

Buenos Aires decidió la guerra, y Urquiza venció al General Bartolomé Miter en el enfrentamiento de Cepeda, avanzó hacia Buenos Aires y solicitó la reincorporación a la Confederación.

La masonería, institucionalmente introducida dos años antes, tenía entonces una cooperación funcional en la investigación de la conciliación autoritaria.

En 1857 se habían establecido el Consejo Supremo de Grado 33 y la Gran Logia del Gran Oriente Argentino, ambos dirigidos por José Roque Pérez. La nación se separó entre unitarios y federales, porteños y provincianos. En este momento, las Logias Unión del Plata N° 1 y Confraternidad Argentina N° 2, se propusieron llegar a la asociación y confraternidad de la sociedad argentina dividida, para lograr el acuerdo y el aplacamiento de la nación, reunir los criterios, resolver los contrastes políticos y esquivar la batalla fratricida.

La tarde del 27 de junio de 1860, el Presidente de la Confederación Argentina, Dr. Santiago Derqui, recibió en Paraná una correspondencia del Gobernador de Buenos Aires, Bartolomé Miter, quien en consonancia con la masonería le dio la bienvenida para que visitara la Ciudad de Buenos Aires para asistir a las manifestaciones oficiales del 9 de julio donde se alabaría otra conmemoración nacional. Urquiza, líder legislativo de Entre Ríos y líder del Partido Federal, recibió un saludo indistinto.

El 6 de julio, Derqui y Urquiza se presentaron en Buenos Aires acompañados de un importante séquito. Después de las conocidas fiestas del Gran Oriente Argentino de la Masonería, se consintió en celebrar una fiesta social en la sede de la Institución el 21 de julio, que se conoció como Reunión de Unidad Nacional, con la dinámica colaboración de las Logias de la Unión del Plata y de la Confraternidad Argentina.

El servicio fue dirigido por José Roque Pérez, y durante su transcurso se otorgó el grado 33 a Bartolomé Miter, (Gobernador de Buenos Aires, unitario), Domingo Faustino Sarmiento, (unitario), Santiago Derqui (Presidente de la Confederación Argentina, gobierno), Justo José de Urquiza (Gobernador de Entre Ríos, administrativo) y Juan Andrés Gelly y Obes, Jefe de Gabinete durante la Triple Alianza y hombre de confianza cercano a Miter.

Los visitantes fueron recibidos por el Consejo Supremo de Grado 33 en su totalidad y por los Venerables Maestros (dirigentes) del considerable número de hoteles de Buenos Aires. Después de la bienvenida, el Soberano Gran Comandante renunció con los individuos del Consejo Supremo, mientras que una comisión excepcional condujo al resto a un santuario cercano, donde se les concedió la calificación más notable de la masonería, el Grado 33. De vuelta al Templo Central, fueron recibidos con incesantes elogios y aclamaciones a la nación.

Poseyendo el asiento alto en el centro, el Dr. Roque Pérez situó al Presidente Derqui a su derecha y al Gobernador Mitra a un lado; en los lugares únicos y igualmente excepcionales del líder de la congregación, el Gobernador de Entre Ríos Justo José de Urquiza, los sacerdotes porteños Sarmiento y Gelly y Obes ocuparon sus lugares. Inmediatamente, Urquiza y Mitra, con sus manos en el Libro de la Ley Sagrada, el Escuadrón y el Compás, hicieron el voto grave y se suscribieron: “ESTAR OBLIGADOS POR TODOS LOS MEDIOS POSIBLES A LA PRONTA CONSTITUCIÓN PACÍFICA DE LA UNIDAD NACIONAL”.

A continuación, José Roque Pérez pronunció un discurso en el que comunicó que “una increíble ocasión nos reúne y nos une en este momento… es la cercanía del Presidente de la República Argentina, el Primer Magistrado de Buenos Aires y el Gobernador de Entre Ríos, que han venido a sentarse entre nosotros, no como Magistrados, sino como hermanos y fieles partidarios de nuestra Orden”.

“…Estos nombres a partir de ahora simbolizan lo que ustedes ven reconocido hoy, luego de cinco años de penosas batallas, la que el Jefe de la República, y los dos guerreros que cruzaron sus espadas en la zona de combate, marcaron la toma de armonía de hermanos que es la genuina UNIÓN NACIONAL ARGENTINA”…

Como imagen de la Unión Nacional, Bartolomé Miter (Jefe del Partido Unitario), y Justo José de Urquiza (Jefe del Partido Federal), se incorporaron a la Logia de la Cofradía Argentina Nº 2 que, a partir de ese momento, se conoció adicionalmente como Logia de la Unidad Nacional.

La Logia de la Unión del Plata Nº 1, a la que pertenecía Derqui, anunció a Urquiza como parte privilegiada que, a través del Dr. Pedro Díaz de Vivarcon, entregó una condecoración recordatoria del Primer Aniversario del Pacto de San José de Flores a todos los dignatarios de la Gran Logia de Argentina y a los individuos del Consejo Supremo, “como un voto de reconocimiento por su apremiante ayuda para lograr la armonía”. En ese momento, Buenos Aires actualizó la Constitución, proponiendo ajustes que fueron reconocidos en otra Convención Constituyente que se reunió en Santa Fe.

El 9 de agosto de 1861, la Logia de Asilo de la Costa de Paraná anunció a Urquiza como parte privilegiada. Sea como fuere, las nuevas diferencias entre Buenos Aires y la Confederación decidieron otro desafío, esta vez en Pavón. A pesar de la forma en que se garantizaba el triunfo de los poderes de la Confederación, Urquiza se retiró de la primera línea para conseguir la colocación definitiva y se dirigió a Entre Ríos. Armonizando con esta señal, el Presidente Derqui y el Vicepresidente Pedernera dejaron sus cargos y juntos abrieron el camino para la administración de Bartolomé Miter.

Urquiza mantuvo la independencia del gobierno entrerriano y mantuvo la situación de senador. Había un acuerdo implícito con Mitre, por el cual Mitre nunca desafió estratégicamente a Urquiza. A cambio, Urquiza se mantuvo imparcial durante todos los levantamientos gubernamentales de esa década. Urquiza también prestó su ayuda política al presidente Domingo Faustino Sarmiento. Mitra y Sarmiento fueron visitantes de Urquiza en el Palacio de San José, ambos se independizaron con distinciones extraordinarias: pasaron por una doble línea de gauchos enmarcada como grupo ceremonial entre el puerto de Concepción del Uruguay y el Palacio de San José.

Urquiza fue asesinado en el Palacio San José el 11 de abril de 1870. Fue concebido el 18 de octubre de 1801.